Si trabajas por tu cuenta como diseñador, redactor o programador, legalmente eres un autónomo. Tu actividad es profesional o de servicios, normalmente sin local y con pocos gastos fijos, lo que simplifica algunas cosas y complica otras (el IAE, el IVA con clientes extranjeros, los ingresos irregulares). Aquí tienes el recorrido completo, con los puntos específicos de este perfil.
1. Antes de empezar: lo básico
- ¿Es actividad habitual y con ánimo de lucro? Si trabajas de forma continuada por tu cuenta, necesitas darte de alta como autónomo; si la actividad es puntual, consulta tu caso.
- ¿Tienes también un empleo por cuenta ajena o estás en paro? Cambia cómo cotizas y qué ayudas tienes; consulta nuestros artículos sobre pluriactividad, capitalización del paro y alta como estudiante.
- Piensa en tu cliente tipo: empresas o profesionales (con retención), particulares o clientes de otros países (con otro tratamiento del IVA).
2. Elegir el epígrafe del IAE
Tu actividad debe darse de alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE). Ojo: no hay un epígrafe específico para todas estas profesiones y las fuentes no coinciden entre sí.
| Perfil | Lo que citan las fuentes consultadas |
|---|---|
| Programación | Epígrafe 763 «Programadores y analistas de informática» (sección profesional); coincide en la AEAT y en otras fuentes |
| Diseño gráfico | Sin epígrafe específico. Según las fuentes: el grupo 751 (publicidad y relaciones públicas), el 399 (otros profesionales de industrias manufactureras) o el 843.9, según el contexto |
| Redacción / contenidos | Una fuente cita el 863 («periodistas y otros profesionales de la información»); no hay consenso |
Conclusión práctica: elige el epígrafe que mejor describa tu actividad principal, confírmalo con tu asesor o con la Agencia Tributaria y revisa nuestro artículo sobre cómo elegir el epígrafe. Equivocarte puede obligarte a modificar tu alta, y una fuente habla de multas desde 250 € en algunos casos (sin verificar).
Un matiz importante: si tu epígrafe es profesional (sección 2), tus facturas a empresas llevan retención de IRPF; si es empresarial (sección 1), en general no.
3. Darte de alta
- Hacienda: alta en el censo (modelo 036) con tu epígrafe.
- Seguridad Social: alta en el RETA (régimen de autónomos).
- Elige tu base de cotización según tus rendimientos netos previstos, dentro de los 15 tramos.
- Revisa si tienes derecho a la tarifa plana y otras reducciones.
- Prepara tu sistema de facturación y una cuenta bancaria para la actividad.
Consulta nuestros artículos sobre el alta paso a paso y sobre la tarifa plana.
4. Cómo facturar
Una factura de freelance debe llevar los datos obligatorios (consulta nuestra guía y la plantilla gratuita), con:
- IVA: el tipo general es el 21 % para la mayoría de servicios profesionales.
- Retención de IRPF si facturas a empresas u otros profesionales y tu epígrafe es profesional: 15 %, o 7 % en los primeros años si cumples los requisitos. Se calcula sobre la base imponible.
- Particulares: normalmente sin retención.
Ejemplo: facturas un proyecto de 1.000 € a una empresa. IVA 21 % = 210 €; retención 15 % = 150 €. Total a cobrar: 1.000 + 210 − 150 = 1.060 €.
5. Clientes de otros países
Es habitual en freelance. Las reglas cambian según dónde esté el cliente, y las fuentes consultadas son poco precisas, así que confirma siempre con tu asesor:
- Cliente empresa en otro país de la UE: en general, el IVA lo gestiona el cliente (inversión del sujeto pasivo) y tú facturas sin IVA español. Suele requerirse estar dado de alta en el ROI (registro de operadores intracomunitarios) y presentar el modelo 349, además del 303.
- Cliente fuera de la UE: los servicios suelen tener otro tratamiento; comprueba cada caso.
- Consumidor final extranjero: las reglas son distintas y a veces se aplica el IVA español.
Para la factura, incluye el NIF-IVA del cliente y la mención correspondiente. Si cobras en otra divisa, anota el tipo de cambio.
6. Impuestos y obligaciones periódicas
- Trimestrales: modelo 303 (IVA) y 130 (IRPF, en estimación directa; con excepciones).
- Si aplicas retención a otros (por ejemplo, a un colaborador): modelos 111 o 115 según el caso.
- Anuales: declaración de la renta y, si procede, resumen anual.
- Consulta nuestro calendario fiscal para las fechas.
7. Gastos típicos que puedes deducir
Un freelance digital suele tener: cuota de autónomos, programas y suscripciones, equipo informático, coworking, formación, seguro de responsabilidad civil si lo necesitas, y parte de gastos de vivienda si trabajas desde casa (con requisitos). Revisa nuestra lista de gastos deducibles y los límites de cada uno.
8. Ingresos irregulares: cómo organizarte
- Ajusta tu base de cotización según rendimientos reales y revisa la cuota cada trimestre.
- Aparta dinero para impuestos al cobrar cada factura (IVA, IRPF y cuota).
- Factura a tiempo y pon plazos de pago claros en tu presupuesto.
- Lleva tus libros al día (plantilla de ingresos y gastos).
9. Protegerte
- Presupuesto y condiciones por escrito, con alcance, revisiones y forma de pago.
- Anticipo del 30–50 % en proyectos grandes.
- Valora un seguro de responsabilidad civil (en especial si el error de tu trabajo puede causar un daño económico).
- Si trabajas casi solo para un cliente, consulta con un asesor el riesgo de dependencia económica.
Errores frecuentes
- Elegir el epígrafe a ojo sin revisarlo.
- Olvidar la retención al facturar a empresas, o aplicarla sobre el total con IVA.
- Facturar a clientes extranjeros sin comprobar el IVA ni el ROI.
- No separar el dinero de impuestos.
- Dejar la contabilidad para fin de trimestre.
Preguntas frecuentes
¿Puedo empezar mientras estoy empleado? Sí, con las reglas de pluriactividad.
¿Necesito un local? No; puedes trabajar desde casa, con las particularidades de deducción.
¿Tengo que cobrar IVA a un cliente extranjero? Depende de dónde esté y de si es empresa o particular.
¿Cuánto debería cobrar? Tu tarifa debe cubrir cuota, impuestos, gastos, tiempo no facturable y beneficio; calcula tu coste real por hora.
¿Puedo cambiar de epígrafe luego? Sí, modificando tu alta, pero conviene acertar desde el principio.
